A veces los problemas de la vida hacen que las personas se sientan al borde del abismo, muchos caen hacia el precipicio de la perdición, olvidando su propia esencia. Otras remontan su vuelo como las águilas y desde lo alto son capaces de identificar nuevas oportunidades y de nuevo ser felices.

Mientras la vida va dejando huellas imborrables hay quienes dejan recuerdos invaluables. Un águila es capaz de ver hacia el horizonte y no desviarse de su objetivo, es capaz de ver la más mínima oportunidad de triunfar e ir por ella. Toda la humanidad debería tener la astucia de las águilas, en beneficio de todos.

Encontrar el momento exacto para tomar lo que le corresponde, y convertirse en un triunfador. Muchos mensajes de la vida suelen ser dolorosos, pero la mayoría de las veces ocurren cosas importantes a nuestro alrededor que se dejan pasar y que no se les da la importancia, esos mensajes de la vida vienen disfrazados de buenos momentos.

Pero algo más importante se añade al sentido de que la felicidad es para quien pretende disfrutarla, y es que las personas que están a nuestro lado juegan un papel importante. Si por ejemplo se hablara de los padres como aquellos consejeros fieles que dan lo mejor de sí para sacar adelante a sus hijos, se puede observar que estos mensajes de vida vienen recargados con los mejores deseos.

Un águila verdadera es capaz de cuidar a su cría ante los peores peligros, pero lo mejor de todo es que comprende que lo importante es enseñarle a valerse por sí mismos. La responsabilidad de hacerse cargo de uno mismo, el valerse y saber que puede superar cualquier dificultad hace que los seres humanos sobrepasemos las limitantes de la vida y nos convirtamos en verdaderas águilas.